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GIANNI VATTIMO |
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Filósofo y político italiano nacido en Turín en 1936. Estudia filosofía en la Universidad de Turín y posteriormente en la de Heildelberg. Discípulo de Hans-Georg Gadamer, en 1964 inicia la docencia de estética en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Turín. Claramente influenciado por Heidegger y Nietzsche, Vattimo ha sido profesor universitario en Los Angeles y Nueva York. Doctor honoris causa por las universidades de Palermo y La Plata (Argentina), y por la UNED (España), ha sido colaborador en distintos periódicos italianos. Actualmente es catedrático de Filosofía Teorética en su ciudad natal. Uno de los principales autores del postmodernismo, Vattimo es el filósofo del pensiero debole (pensamiento débil). Como político inició su trayectoria en el Partido Radicale, luego en Alleanza per Torino (Olivo) y más tarde en Demócratas de Izquierda en el Parlamento Europeo, formación que abandona en 2004. También es miembro de la dirección nacional de Coordinamento Omosessuale. Autor de amplia bibliografía, entre sus obras destacan: Las aventuras de la diferencia 1979, El fin de la modernidad 1985, El pensamiento débil 1988, La sociedad transparente 1989, Ética de la interpretación 1989, En torno a la postmodernidad 1990, Creer que se cree 1996, Diálogos con Nietzsche 2002, Nihilismo y emancipación 2003. EL PENSAMIENTO Su propuesta teórica busca una interpretación del mundo tardo-moderno, en las formas de secularización, en la evolución de los regímenes democráticos, el pluralismo y la tolerancia. Fiel a su primera formación religioso-política, en su libro Credere di credere (Garzanti, Milán, 1996) ha reivindicado su propio pensamiento, que califica de ‘filosofía cristiana para la postmodernidad’.Su pensamiento se centra una revisión del papel de la filosofía en nuestra sociedad y la transformación del pensamiento, de las funciones y efectos sociales del pensamiento en las prácticas cotidianas. Para Vattimo, hemos entrado en un escenario, el de la postmodernidad, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter central, aunque esa abundancia de emisores continuos no aporta una visión unitaria, ni siquiera una visión contextualizada e independiente. Asistimos a una especie de ‘babel informativa’ que, más que aturdir y violentar, abre caminos a la libertad, a la pluralidad, y se escapa de las visiones unitarias de la racional-modernidad. La postmodernidad marca la superación de la modernidad dirigida por las concepciones unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de fundamentos consistentes, de la historia como huella unitaria del acontecer. La postmodernidad abre el camino, según Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las creencias verdaderas, al ‘pensamiento débil’, a una modalidad de ‘nihilismo débil’, a un ‘pasar’ despreocupado y, por consiguiente, alejado de la acritud existencial. Para Vattimo, las ideas de la postmodernidad y del pensamiento débil están estrechamente relacionada con el desarrollo del escenario multimedia, con la toma de posición mediática en el nuevo esquema de valores y relaciones. En su libro La sociedad transparente (Paidós, Barcelona, 1990; en portugués, A sociedade transparente, Edições 70, Lisboa, 1991) advierte sobre el papel determinante de los medios en este cambio histórico en las formas de organizar el pensamiento social y cultural. Los medios se han convertido en difusores de verdades parciales, contrapuestas, diversas, complejas, en ningún caso guiados por objetivos ontológicos o de narraciones unitarias del suceder histórico. La historia se hace de “cantidad de información, de crónicas, de televisiones que tenemos en casas...”. Pero no cabe pensar que los medios consigan hacer más transparente a la sociedad, sino que son los que reproducen y crean la huella de la complejidad, las representaciones donde se multiplican las posiciones, los valores, los intereses, las percepciones... En esa falta de transparencia, sin embargo, emergen la diversidad, la tolerancia, las minorías; en definitiva, un desplazamiento de los autoritarismos, los prejuicios, la violencia. A una sociedad compleja, donde se reconoce la diversidad en todos sus matices, ya no es posible constreñirla con un corsé filosófico coercitivo. Infiere Vattimo de todo ello, que esa nueva sociedad postmoderna es, consiguientemente, menos dogmática, conocedora de la diversidad y partícipe de una nueva cultura de la tolerancia.Vattimo, que no oculta que sus raíces filosóficas están en Nietzsche y Heidegger, encuentra en estos dos autores las claves para la interpretación de la postmodernidad. Cuando Nietzsche habla de la muerte de dios, está hablando del fin de la metafísica, está intuyendo el fin del pensamiento fuerte. |